En España está creciendo una práctica tan oscura como efectiva: empresas fantasma que envían reclamaciones DMCA falsas a Google para eliminar URLs de sus competidores en los resultados de búsqueda.
El mecanismo es sencillo. Cualquiera puede presentar una reclamación de copyright ante Google alegando que una URL infringe sus derechos. Si Google la acepta, esa URL desaparece de las SERPs. Las empresas que operan en mercados ilegales — casinos sin licencia, webs de piratería, préstamos abusivos — han encontrado en esto un arma perfecta: en lugar de mejorar su propio SEO, destruyen el de los demás.
Lo más preocupante es que estas empresas no tienen existencia real. Se constituyen expresamente para este fin, presentan cientos de DMCAs en masa y desaparecen antes de que nadie pueda rastrearlas.
Google dispone de mecanismos para impugnar estas reclamaciones, pero el proceso es lento y muchos afectados ni siquiera saben que han sido víctimas de este ataque.
Es SEO negativo en su forma más fraudulenta — y por ahora, casi imposible de perseguir.


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